Bueno, pues efectivamente es exactamente lo mismo que quise expresar en la felicitación navideña de mi blog. Para el que quiera leerlo (esa y otras entradas):
http://www.moterus.es/usuarios/motoret/ ... 2009-12-26Además, yo le dà forma motera
Pues son reflexiones que muchas veces, cuando nos encontramos en la vorágine de una vida agitada, comprometida... arrastrados por la fuerte corriente que es nuestra sociedad y modo de vida, no tenemos tiempo de hacer. O no queremos hacer para no ser plenamente conscientes de que, tal vez, nos estemos equivocando (es una reflexión personal). Es curioso y altamente significativo que este tipo de reflexiones sólo afloran cuando nos encontramos en situaciones extraordinarias desde el punto de vista de la "normalidad" social: vacaciones, inactividad laboral prolongada, experiencias traumáticas propias o cercanas... Uno siempre se replantea lo esencial de la vida ante reveses, y tan profunda es la reflexión como duro es el revés recibido, habitualmente.
Y por supuesto todas las personas no somos iguales: las hay que pronto alcanzan un sano equilibrio personal, emocional y profesional, ¡y son admirables por ello!. A otros nos cuesta más, pues una educación tal vez no muy afortunada que primaba en exceso uno de los aspectos (por ejemplo el profesional), dejando de lado los otros, nos pesa. Y en el mejor de los casos, la corrección viene por la experiencia, aunque desafortunadamente no siempre es asà (me estoy acordando de la reveladora conversación que en cierta ocasión tuve con un encargado de obra, probablemente el mejor que he conocido en toda mi vida profesional, que ya bien entrado en la madurez de los cincuenta y tantos años, se arrepentÃa de la vida que habÃa llevado, pues apenas conocÃa a su hija de corta edad y decÃa no haber disfrutado jamás de una vida de pareja).
En fin, lo importante es que cada cual llegue a sus conclusiones y sea coherente con ellas
